sábado, 10 de septiembre de 2011

Piet Mondrian / Vicente Gallego


Variación sobre una metáfora barroca

                                                                           A Carlos Aleixandre


 
Alguien trajo una rosa
hace ya algunos días, y con ella
trajo también algo de luz,
yo la puse en un vaso y poco a poco
se ha apagado la luz y se apagó la rosa.
Y ahora miro esa flor
igual que la miraron los poetas barrocos,
cifrando una metáfora en su destino breve:
tomé la vida por un vaso
que había que beber
y había que llenar al mismo tiempo,
guardando provisión para días oscuros;
y si ese vaso fue la vida,
fue la rosa mi empeño para el vaso.

Y he buscado en la sombra de esta tarde
esa luz de aquel día, y en el polvo
que es ahora la flor, su antiguo aroma,
y en la sombra y el polvo ya no estaba
la sombra de la mano que la trajo.
Y ahora veo que la dicha, y que la luz,
y todas esas cosas que quisiéramos
conservar en el vaso,
son igual que las rosas: han sabido los días
traerme algunas, pero
¿qué quedó de esas rosas en mi vida
o en el fondo del vaso?

De "Los ojos del extraño" 1990

viernes, 2 de septiembre de 2011

Clara Gangutia / Vicente Gallego




Maneras de escuchar un blues

Es hermosa esta noche de verano,
aunque no más hermosa
que cualquier otra noche de verano.
Es hermosa esta noche en que estoy solo,
y fumo, y he dejado
en penumbra la casa mientras suena
un dulce y triste blues,
un blues tan triste y dulce como otros.
Nada en mí, ni en la noche, ni en la música,
se diría especial, y sin embargo
existe algo muy hondo en esas cosas
que parecen sencillas:
una extraña grandeza que no acaba
de ser exaltación, tragedia, paz,
pero que es todo eso, y es también
un sentir claramente
que para que esto ocurra ha sido necesario
apurar estos años, acumular recuerdos,
haber ganado
y haber perdido tantas cosas.
Para que este piano suene así,
para temblar así con esta música,
ha sido necesario
ir llenándola poco a poco
de belleza y de daño, ir llenándola
con nuestra propia vida, para que se parezca
a nuestra propia vida, y suene así:
tan insignificante
y tan grande, tan triste, tan hermosa.

Gracias a Alfonso Brezmes que me hizo descubrir este precioso poema.


Posibles fondos musicales para este poema:
Blue Moon
Blue in green
In a sentimental mood

miércoles, 31 de agosto de 2011

Franz Marc / Ángel González



El día se ha ido


Ahora andará por otras tierras, 
llevando lejos luces y esperanzas, 
aventando bandadas de pájaros remotos, 
y rumores, y voces, y campanas, 
-ruidoso perro que menea la cola 
y ladra ante las puertas entornadas.


(Entretanto, la noche, como un gato 
sigiloso, entró por la ventana, 
vio unos restos de luz pálida y fría, y
se bebió la última taza.)


Sí; 
definitivamente el día se ha ido. 
Mucho no se llevó (no trajo nada); 
sólo un poco de tiempo entre los dientes, 
un menguado rebaño de luces fatigadas. 
Tampoco lo lloréis.  Puntual e inquieto, 
sin duda alguna, volverá mañana. 
Ahuyentará a ese gato negro. 
Ladrará hasta sacarme de la cama.


Pero no será igual. Será otro día.

Será otro perro de la misma raza.

lunes, 1 de agosto de 2011

Caspar David Friedrich / Ángel González



Danae

La tarde muere envuelta en su tristeza.
Paisaje tierno para soñadoras
miradas de mujer, exploradoras
de su melancolía en la belleza.

Danae apoya en sus manos la cabeza.
El ambiente que el sol último dora
es una leve, dulce y turbadora
caricia que la oprime con pereza.

Un pajarillo gris, desde una vana
rama, canta a la tarde lenta y rosa.
Oro de sol entra por la ventana

y Danae, indiferente y ojerosa,
siente el alma transida de desgana
y se deja, pensando en otra cosa.

lunes, 25 de julio de 2011

Matilde Alonso Salvador / Fernando Lluch Gutiérrez




CUANDO EL FUEGO ENCIENDE EL AGUA


 
Cuando se enciende el agua
las manos de Matilde trabajan con fuego:
 rojo que incita, que delimita, que exalta…
Cuerpos que fascinan y
que se muestran
ante un fondo de deseo.

Cuando pintas con el color del deseo
las mujeres atraen y te queman,
 y la piel es como fuego que besa
esos cuerpos de seda.

Cuando el crepúsculo se mezcla con el agua:
agua de vida,
aire que explota,
las mujeres de rojo se muestran,
a veces a trozos, a veces enteras,
sinuosamente volcadas en lo suyo,
en representar un misterio.

Cuando los rojos iluminan a esas mujeres
engalanadas de expresiones y desdenes,
se ofrecen, y tu sabes de su desgana,
 rebelándose contra un poder oscuro,
mezquino y cruel
que les impide crear,
engendrar ciudades o
convertirse en pétalos de rosas.

Mujeres vestidas de rojo,
marcadas de piel,
que ofrecen su sensibilidad
a las miradas que las puedan,
desde la sinceridad,
reconocer.

Rojo al desnudo,
desnuda entre rojos,
rojo pretexto para despertar la mirada.
Rojo en movimiento,
rojo que satura y que engaña.

Cuando el sol prende fuego al agua,
explota vida en cada trazo
y se reinventa el alma de cada mujer
que reivindica ser descubierta
tras el fuego de su belleza.

martes, 19 de julio de 2011

Jan Van Eyck / Antonio Gamoneda




Un ángel gótico

Inmóvil, claramente
inhumano en la
pura catedral
vive un ángel.
Un ángel no tiene ojos.
Un ángel no tiene sangre.
Él no vive en la vida, él no vive
en la muerte, él está
vivo en la belleza.

miércoles, 13 de julio de 2011

Jean-Auguste Dominique Ingres / Pablo Neruda


Sed de ti

Sed de ti que me acosa en las noches hambrientas.
Trémula mano roja que hasta su vida se alza.
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.
Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas.
Hacia dónde, en las tardes que no vayan tus ojos
en viaje hacia mis ojos, esperándote entonces.

Estás llena de todas las sombras que me acechan.
Me sigues como siguen los astros a la noche.
Mi madre me dio lleno de preguntas agudas.
Tú las contestas todas. Eres llena de voces.
Ancla blanca que cae sobre el mar que cruzamos.
Surco para la turbia semilla de mi nombre.
Que haya una tierra mía que no cubra tu huella.
Sin tus ojos viajeros, en la noche, hacia dónde.

Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.
Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.
Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.
Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.
Sed de ti, sed de ti, guirnalda atroz y dulce.
Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.
Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.

La boca tiene sed, para qué están tus besos.
El alma está incendiada de estas brasas que te aman.
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.
De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.