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jueves, 1 de noviembre de 2012

Matilde Alonso Salvador / Dulce María Loynaz

 
 
 
Quiéreme entera...
 
Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra...
si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
quiéreme día,
quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!
 
si me quieres, no me recortes:
¡quiéreme toda... o no me quieras!

domingo, 12 de febrero de 2012

Matilde Alonso Salvador / Mía Gallegos





El ojo de la aguja

VII
Al amor llegué con un grito de seda
y puse las dos mejillas,
el cuerpo y la conciencia.

Nada quedó de mí,
ni siquiera una carta,
ni siquiera un espejo en donde reconocerme.
Mas aprendí a pasar
por el ojo de la aguja,
es decir a perdonar sinceramente.
A dejar la piel en el alambre,
a dolerme desde los pies
a la cabeza.

Lo perdí todo.
Y cuando entendí que no sabía defenderme de la gente,
respondí con una bofetada de ternura,
porque yo sé
que sólo los dulces heredarán la tierra.

lunes, 30 de enero de 2012

Matilde Alonso Salvador / Agustín García Calvo



Libre te quiero

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.


 
En la voz de Amancio Prada: 

lunes, 25 de julio de 2011

Matilde Alonso Salvador / Fernando Lluch Gutiérrez




CUANDO EL FUEGO ENCIENDE EL AGUA


 
Cuando se enciende el agua
las manos de Matilde trabajan con fuego:
 rojo que incita, que delimita, que exalta…
Cuerpos que fascinan y
que se muestran
ante un fondo de deseo.

Cuando pintas con el color del deseo
las mujeres atraen y te queman,
 y la piel es como fuego que besa
esos cuerpos de seda.

Cuando el crepúsculo se mezcla con el agua:
agua de vida,
aire que explota,
las mujeres de rojo se muestran,
a veces a trozos, a veces enteras,
sinuosamente volcadas en lo suyo,
en representar un misterio.

Cuando los rojos iluminan a esas mujeres
engalanadas de expresiones y desdenes,
se ofrecen, y tu sabes de su desgana,
 rebelándose contra un poder oscuro,
mezquino y cruel
que les impide crear,
engendrar ciudades o
convertirse en pétalos de rosas.

Mujeres vestidas de rojo,
marcadas de piel,
que ofrecen su sensibilidad
a las miradas que las puedan,
desde la sinceridad,
reconocer.

Rojo al desnudo,
desnuda entre rojos,
rojo pretexto para despertar la mirada.
Rojo en movimiento,
rojo que satura y que engaña.

Cuando el sol prende fuego al agua,
explota vida en cada trazo
y se reinventa el alma de cada mujer
que reivindica ser descubierta
tras el fuego de su belleza.

domingo, 8 de mayo de 2011

Matilde Alonso Salvador / Pablo Neruda




Poema 20... Puedo escribir los versos más tristes está noche...


Puedo escribir los versos más tristes está noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

sábado, 12 de febrero de 2011

Matilde Alonso Salvador / Andrée Chedid




En el corazón del corazón

En el corazón del espacio
El Canto

En el corazón del canto
El Aliento

En el corazón del aliento
El Silencio

En el corazón del silencio
La Esperanza

En el corazón de la esperanza
El Otro

En el corazón del otro
El Amor

En el corazón del corazón
El Corazón



Versión original

Au coeur du coeur

Au coeur de l'espace
Le Chant

Au coeur du chant
Le Souffle

Au coeur du souffle
Le Silence

Au coeur du silence
L'Espoir

Au coeur de l'espoir
L'Autre

Au coeur de l'autre
L'Amour

Au coeur du coeur
Le Coeur