Palabras siempre acompañadas de algo más. Palabras que evocan música, no ruido. Palabras en silencio.
sábado, 5 de mayo de 2012
Wassily Kandinsky / Jesús Aguado
Lo que dices de mí...
Lo que dices de mí
me posee a horcajadas detrás de unos arbustos.
Lo que dices de mí
me aprieta la cintura en medio del océano.
Lo que dices de mí
me araña de los muslos a la nuca
mientras un elefante nos transporta en la selva.
Lo que dices de mí
me tira de los pelos en un piso catorce.
Lo que dices de mí
me saliva la oreja en un vagón.
Lo que dices de mí
me embadurna de aceites aromáticos
dentro de un telescopio enfocado a Saturno.
Lo que dices de mí
mordisquea mi sexo en la estela de un barco.
Lo que dices de mí
jadea en una mesa de un albergue.
Lo que dices de mí
se bebe mi sudor en la calle más céntrica
(en el escaparate de una agencia de viajes).
Lo que dices de mí
tapona con su lengua mi ombligo en una tundra.
Lo que dices de mí
se toca los pezones más allá del espejo.
Lo que dices de mí
dilata su vagina en el arcén
de una autopista en obras.
Lo que dices de mí
grita en un diccionario abierto por la «p».
Lo que dices de mí
se arquea hasta romperse en una alcantarilla.
Lo que dices de mí
me eriza en una lámpara.
Lo que dices de mí
me da masajes rápidos y suaves
en la fuente de un río.
Lo que dices de mí
te besa las axilas en el filo de un hacha.
Lo que dices de mí
acaricia tu pubis en una enredadera.
Lo que dices de mí
desoculta tu clítoris en un alto trapecio.
Lo que dices de mí
me gira y me retuerce en un vaso de vino.
Lo que dices de mí
me amorata en un puerto
asolado después de un maremoto.
Lo que dices de mí
olfatea mi semen dentro de un espejismo.
Lo que dices de mí
se pellizca la piel en un frutero.
Lo que dices de mí
pone un índice mío detrás y otro delante
en un viejo astrolabio.
Lo que dices de mí
pierde el conocimiento en un poema.
Etiquetas:
Jesús Aguado,
Wassily Kandinsky
lunes, 30 de abril de 2012
Léon Spilliaert / Mía Gallegos
Vuelvo a la noche
De pronto vuelvo
a la noche
con mis zapatos de agua.
Me desnudo
en el lento
ejercicio de mis manos
y busco
solamente
un objeto mío,
un pequeño barco,
un cometa,
un circo de inventadas cosas,
figuras cotidianas,
tuyas y mías,
que amo.
Pero sé
que de pronto
me vuelvo inaccesible
y vuelvo a ser silencio
y llama oscura,
donde mi barco
se escapa de tu orilla.
domingo, 29 de abril de 2012
Alfonso Brezmes (*)
Manual de
invocaciones (II)
Acercarás tu boca hasta el espejo
pronunciando mi nombre como un sueño
para empañar la imagen que las horas
irán
desdibujando poco a poco
hasta hacerme cruzar al otro lado.
(*) Texto e imagen © alfonso brezmes
hasta hacerme cruzar al otro lado.
(*) Texto e imagen © alfonso brezmes
sábado, 28 de abril de 2012
John Everett Millais / Juana Castro
Llovía largamente por todos los rincones.
Gotas dulces llovían por su espalda,
miel de venas azules el cabello,
arco ciego del mar.
Nalga rosa perdida,
húmeda luz, la clara
porosidad de nieve de sus pómulos.
Arroyos, mar, cascadas inundando
los brazos y las cuevas,
golondrina en el borde su mirada.
Líquida llueve, líquida
se sumerge en las algas
y una rosa de yodo, como una ventana
le florece en la sangre.
Etiquetas:
John Everett Millais,
Juana Castro
lunes, 23 de abril de 2012
Gustav Klimt / Nicanor Parra
Mujeres
La mujer imposible,
La mujer de dos metros de estatura,
La señora de mármol de Carrara
Que no fuma ni bebe,
La mujer que no quiere desnudarse
Por temor a quedar embarazada,
La vestal intocable
Que no quiere ser madre de familia,
La mujer que respira por la boca,
La mujer que camina
Virgen hacia la cámara nupcial
Pero que reacciona como hombre,
La que se desnudó por simpatía
Porque le encanta la música clásica
La pelirroja que se fue de bruces,
La que sólo se entrega por amor
La doncella que mira con un ojo,
La que sólo se deja poseer
En el diván, al borde del abismo,
La que odia los órganos sexuales,
La que se une sólo con su perro,
La mujer que se hace la dormida
(El marido la alumbra con un fósforo)
La mujer que se entrega porque sí
Porque la soledad, porque el olvido...
La que llegó doncella a la vejez,
La profesora miope,
La secretaria de gafas oscuras,
La señorita pálida de lentes
(Ella no quiere nada con el falo)
Todas estas walkirias
Todas estas matronas respetables
Con sus labios mayores y menores
Terminarán sacándome de quicio.
La mujer imposible,
La mujer de dos metros de estatura,
La señora de mármol de Carrara
Que no fuma ni bebe,
La mujer que no quiere desnudarse
Por temor a quedar embarazada,
La vestal intocable
Que no quiere ser madre de familia,
La mujer que respira por la boca,
La mujer que camina
Virgen hacia la cámara nupcial
Pero que reacciona como hombre,
La que se desnudó por simpatía
Porque le encanta la música clásica
La pelirroja que se fue de bruces,
La que sólo se entrega por amor
La doncella que mira con un ojo,
La que sólo se deja poseer
En el diván, al borde del abismo,
La que odia los órganos sexuales,
La que se une sólo con su perro,
La mujer que se hace la dormida
(El marido la alumbra con un fósforo)
La mujer que se entrega porque sí
Porque la soledad, porque el olvido...
La que llegó doncella a la vejez,
La profesora miope,
La secretaria de gafas oscuras,
La señorita pálida de lentes
(Ella no quiere nada con el falo)
Todas estas walkirias
Todas estas matronas respetables
Con sus labios mayores y menores
Terminarán sacándome de quicio.
lunes, 16 de abril de 2012
Pieter Brueghel el Viejo / Jorge Luis Borges
Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.
Versión declamada
Etiquetas:
Jorge Luis Borges,
Pieter Brueghel el Viejo
domingo, 15 de abril de 2012
Gus Gracey / Jacques Prévert
Las hojas muertas
Oh! Me gustaría tanto que te acordaras
De los días felices en que fuimos amigos
En aquel tiempo, la vida era más bella
El sol más brillante que hoy
Las hojas muertas se recogen a paladas
Lo ves, no lo he olvidado
Las hojas muertas se recogen a paladas
Los recuerdos y los pesares también
Y el viento del norte se los lleva
A la negra noche del olvido
Ves, no he olvidado
La canción que tú me cantabas
Es una canción que se nos parece
Tú me querías, yo te quería
Y vivíamos los dos juntos
Tú me querías, yo te quería
Pero la vida separa a los que se aman
Poquito a poco, sin hacer ruido
Y el mar borra sobre la arena
Los pasos de los amantes desunidos.
Les feuilles mortes
Oh je voudrais tant que tu te souviennes
Des jours heureux où nous étions amis
En ce temps là, la vie était plus belle
Et le soleil plus brûlant qu'aujourd'hui
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle
Tu vois je n'ai pas oublié
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle
Les souvenirs et les regrets aussi
Et le vent du nord les emportet
Dans la nuit froide de l'oubli
Tu vois, je n'ai pas oublié
La chanson que tu me chantais
C'est une chanson, qui nous ressemble
Toi tu m'aimais, et je t'aimais
Et nous vivions tout les deux ensemble
Toi qui m'aimais, moi qui t'aimais
Mais la vie sépare ceux qui s'aiment
Tout doucement sans faire de bruit
Et la mer efface sur le sable
Le pas des amants désunis
Des jours heureux où nous étions amis
En ce temps là, la vie était plus belle
Et le soleil plus brûlant qu'aujourd'hui
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle
Tu vois je n'ai pas oublié
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle
Les souvenirs et les regrets aussi
Et le vent du nord les emportet
Dans la nuit froide de l'oubli
Tu vois, je n'ai pas oublié
La chanson que tu me chantais
C'est une chanson, qui nous ressemble
Toi tu m'aimais, et je t'aimais
Et nous vivions tout les deux ensemble
Toi qui m'aimais, moi qui t'aimais
Mais la vie sépare ceux qui s'aiment
Tout doucement sans faire de bruit
Et la mer efface sur le sable
Le pas des amants désunis
La música es de Joseph Kosma
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






